Situaciones de emergencia

La accesibilidad en Sanidad

La descentralización del sistema de salud ha generado una normativa distinta en cada comunidad autónoma sobre la accesibilidad de la Sanidad para personas con discapacidad auditiva.

En Asturias, por ejemplo, se puede solicitar atención médica urgente gracias a un convenio firmado en 2004. Esta solicitud se puede realizar por fax o por mensaje telefónico. En Andalucía, la empresa de Emergencias Sanitarias ofrece en su web unos vídeos informativos subtitulados con una explicación de los primeros auxilios: “Aprende a salvar una vida”.

Por lo que respecta a las citas médicas, distintas comunidades autónomas han puesto en marcha un servicio de atención para solicitar cita previa y obtener información médica a través de internet o vía SMS. Andalucía, Asturias, Castilla-La Mancha, Galicia, Comunidad Valenciana, País Vasco, Región de Murcia y La Rioja son la comunidades en las que se utiliza este medio.

Desde este blog nos felicitamos de cada medida que se toma para garantizar la accesibilidad de las personas con discapacidad auditiva. Pero las actuaciones deben ser integrales, que afecten a todo el sistema sanitario. La accesibilidad ha de ser universal, en todas las localidades. Por poner ejemplos, las consultas médicas deberían disponer de un aro de inducción magnética portátil en el despacho de cada médico.

Si el paciente usa la lengua de signos, se puede concertar el servicio de intérpretes de lengua de signos. Pero el plazo para pedirlo es de 48 horas. Si una persona con discapacidad auditiva tiene que ir a un centro de urgencias, ¿se espera dos días a que lo atiendan?

Otro asunto, vital y sin resolución, es el acondicionamiento acústico y accesibilidad de los hospitales. El aislamiento acústico en un centro sanitario debería ser una obligación por la salud de pacientes y profesionales de la Medicina.


En el peor de los casos, la mejor de las soluciones

¿Qué sucedería sí, en un desencuentro con la salud, uno tuviera dificultades para comunicarse con alguien a quien pide ayuda? Si, por ejemplo, tropezásemos por la calle al buscar, ansiosos, una calle. Si en vez de preguntar a alguien, por miedo a no entenderlos, nos saturásemos buscando un letrero que no está escrito y cayésemos de cabeza contra el pavimento, ¿qué pasaría? ¿cómo relacionarnos con la mujer simpática que espera al autobús y nos ofrece su ayuda, o con el hombre amable que nos da un pañuelo de papel para la sangre?

Qué pasaría, insisto, si durante la caída, aunque nos hayamos prevenido poniéndonos las manos en las orejas, salieran disparados los implantes, los audífonos y toda la tecnología que nos engancha al mundo de la comunicación. Cómo acceder al mundo sonoro cuando, quién sabe, uno no acierta a estar bien y no puede concentrarse en comunicarse correctamente.

No es una situación especialmente frecuente. De hecho, es un momento espontáneo en lo cotidiano de cada uno, y es un agravante del estrés en el que vivimos. Es un “quiero y no puedo”, un instante en que, si pudieras, cogerías el teléfono móvil para llamar al 112 y le darías indicaciones.

Sin embargo, esa lesión tonta (o a veces no tan tonta) significa una desconexión con el resto del mundo y, por ende, un grito desesperado ante la imposibilidad de integración de las personas con discapacidad auditiva.

Aunque en algunas comunidades autónomas ya se están implantando algunos sistemas de aviso de emergencias por SMS, no en toda situación de auxilio se está lo suficientemente bien como para escribirlo y se requiere el buen hacer de otra persona, que buscará en el listín de teléfonos del móvil de la persona con deficiencia auditiva en situación de emergencia y acertará a entender que éste tiene dos o más personas con la indicación de ICE delante y ordenados según preferencia.

Los Servicios de Emergencia del 112 han dado respuesta a la dificultad de comunicación entre la persona con deficiencias auditivas auxiliada y el médico que le atiende, por lo que aconsejan tener en la agenda de teléfonos dos o más personas asignadas con las iniciales de In Case of Emergency (ICE) para poder contactar con los familiares del paciente.

Así, en caso de emergencia, los facultativos pueden dar una respuesta médica y rápida a la familia. Una forma fácil y, sobre todo rápida, de conocer al paciente y sus necesidades, a través de quien más le conoce a él: su familia.

Por eso, cuando el pavimento se volvió inevitable, cuando la simpática señora intento levantarme, cuando el amable hombre me dio un kleenex para la sangre que brotaba de mi cabeza, y no encontraba mis prótesis, no me preocupé más que de recuperarme, alegrándome de tener a mi pareja y mi hermano con el ICE 1 y ICE 2, respectivamente, cuando los servicios sanitarios acudieron en mi ayuda.