Archivo de July, 2008

El millón perdido

Hubo gente que, cuando Javier Bardem se convirtió en un chulito seductor para camelarse a Penélope Cruz en Jamón, jamón, no pudo verlo en los cines. Entre estos olvidados nos encontramos las personas sordas, que tuvimos que esperar algunos años más para conseguir que este film de Bigas Luna tuviera en la parte inferior de la pantalla subtítulos para sordos, ya fuere en formato DVD o gracias a su emisión en televisión y con la ayuda de la página 888 del Teletexto.

Aunque no pertenezca a la creme de la creme de la filmografía de Bardem ni del cine español, Jamón, jamón es sólo un ejemplo de las decenas de cintas que, durante años, han permanecido ocultas en la vida del millón de personas sordas o con deficiencias auditivas que viven en España. Y que también esperaron pacientemente a que Mar adentro y Boca a boca fueran adaptadas (y nunca mejor dicho) para todos los públicos.

Luego, que “el cine español está en crisis”. Normal. Y no sólo es por culpa de la piratería, la escasa financiación y los precios elevados de las entradas, que también. Es más que eso. Es una cuestión de accesibilidad al ocio  que excluye a miles de personas con discapacidad física y sensorial. Miles que van en aumento. Miles que incluyen entre sus cifras a personas mayores con sordera adquirida con los años, o a los jóvenes con los cascos insertados en los oídos a los que denominaríamos “sordos del iPod”.
La solución quizás ataque las arcas de productoras y distribuidoras, pero beneficiaría enormemente a largo plazo a la recaudación en taquilla. Si ofreces para más, más podrán demandar.

Ahora, gracias a los hermanos Cohen, no ha hecho falta esperar demasiado. El Óscar al mejor actor de reparto que Bardem ha conseguido con su película No es país para viejos, representa la oportunidad de ver al actor en la gran pantalla en los (escasos) cines que ofrecen las películas en Versión Original Subtitulada en castellano (VOS). Porque hablamos de una película de habla inglesa, aquellas que más se consumen en nuestro país actualmente y que, casualmente, son las únicas que se subtitulan en las salas convencionales.

Pero no va sólo de subtítulos la cosa. Existe también otra forma de hacer accesible el cine para las personas sordas y con deficiencias auditivas que trata, a su vez, de no incrementar su dependencia a la palabra escrita: el bucle magnético, ese dispositivo electrónico que resulta todavía desconocido entre la población oyente. Poner un bucle de inducción magnética o loop que filtre directamente el sonido en audífonos e implantes cocleares es otra de las opciones que subirían el número de espectadores en las salas de cine, aunque son muy pocas (y desconocidas) las que ya cuentan con esta tecnología.

Por otra parte, las leyes ayudan pero no resuelven. Perder espectadores (bastante cuestionada últimamente) ha dado salida a la reciente Ley de Cine, por la cual el Gobierno se compromete a ayudar en la distribución y producción de películas a la hora de ser adaptadas para todos los públicos. Y no hablamos de calderilla estatal, sino de cubrir hasta el 50 por ciento del coste total en subtitulado y audiodescripción. Las salas de cine tampoco se quedan sin lo suyo: la Administración ayudará a todas las salas de exhibición que adapten sus instalaciones tanto a personas en sillas de ruedas como a personas con deficiencias auditivas.

Para la enfermedad en este caso sí existe cura. Con tecnología, ayudas y un millón de espectadores con sordera como público mínimo asegurado, ¿qué faltaría para garantizar la asistencia de las personas con discapacidad auditiva al cine accesible? Interés, motivación, compromiso y una concepción de que la crisis del cine español es una forma de llamar a la distante relación existente entre los pocos que pueden ir al cine y la escasa inversión en cine para todos.