Archivo de September, 2009

A solas con un ruido

Dando un paso adelante, y sin olvidar que las tonterías son importantes, podría decir que una persona con deficiencia auditiva o sorda no dejará de serlo por muchas adaptaciones técnicas que puedan mejorar su calidad de vida personal y profesional. La virtud de quienes están acostumbrados a las dificultades es que el tiempo les ha enseñado a sortearlas. E, incluso llegando más lejos, a vivir con ellas.

Cuando una persona con deficiencia auditiva o sorda asume que su prótesis auditiva (en el supuesto caso de que la tenga) le va a solventar la mayoría de sus problemas de comunicación pero no va a evitar que, por ejemplo, se sienta perplejo oyendo un ruido que nunca antes había penetrado en su cabeza. “¿De dónde vendrá? ¿Qué es eso?” nos preguntamos entonces. Quizás la suerte esté de nuestra parte y alguien, consciente de nuestra duda, conteste a la pregunta de forma instintiva y acertada.

En caso de no hallarse en tal situación, en caso, por tanto, de no hallarse al abrigo de una persona oyente, la persona con deficiencia auditiva o sorda se pasarán un rato mirando los grifos, o por la ventana de su casa, o buscando a ver si se ha caído algo, etc.; antes de darse cuenta de que, como ocurre en todos los hogares españoles, el vecino anda moviendo los muebles.
Cuando la situación se resuelve nos reiremos a gusto pero… ¿mientras qué sucede? En el momento, la duda torna a ansiedad y deriva, si cabe, a una desesperación por no saber ni qué hacer ni cómo terminar con el molesto ruido. Estás a solas con un ruido desconocido. No tienes quién te lo identifique y terminas, en muchos de los casos, por hacer caso omiso y “a otra cosa mariposa”.

Lo difícil de la situación no es evadirse en otros pensamientos, ¡qué va! Es no caer en la tentativa de la ansiedad y la desesperación. Lo difícil es mantener la calma cuando el ruido no cesa.

Y el miedo, otro fiel compañero de las personas con discapacidad en general, no debe estar presente cuando se persone sin avisar. El mundo, tal y como es, está lleno de sonidos que pasan al ras de nuestras cabezas y no nos enteramos pero esta carencia no hace de nuestra vida un infierno, pues a la mayoría de nosotros no nos quita el sueño el ruido proveniente de casa ajena o el ronquido del más próximo.

¿Qué hacer cuando la ansiedad viene de visita en forma de situación de búsqueda desesperante de un ruido? En mi caso, el de una persona con deficiencia auditiva usuaria de implante coclear, decido poner música cuando ya he dado por hecho que esta situación no tiene resolución sin la intervención de alguien. Música, la radio, o me quito las prótesis para centrarme en lo que esté haciendo… ¿Cuáles son vuestros trucos?