Archivo de September, 2011

Territorio franco

Que la unión hace la fuerza es algo bien conocido. Pero no tan fácil de poner en práctica. De hecho, en lo que al sector de las personas con discapacidad auditiva se refiere, ésta es una diferencia que se ha marcado durante años. Bien por las diferentes formas de comunicación, oral y signante, o bien por las discordancias de los objetivos a perseguir en su lucha por la integración sociolaboral.

Se entiende que dos personas con idiomas diferentes tienen una mayor complicación para entenderse, pero no se entiende que a efectos de grupos, ambos colectivos estén a la gresca de una forma competitiva y constante. Ambas formas de comunicación son independientes y válidas, pues persiguen el mismo fin: Entenderse.

El fin es el mismo: comunicarse. Sea como sea, comunicarse. Sin más. Y para ello no tiene que haber tantos impedimentos ni condicionantes, ni cabezonería o competitividad. Porque la comunicación es un bien necesario y, se tenga prótesis o no, se hable con las manos o no, la verdadera fortaleza es saber crear un puente de unión, un espacio de cohesión en donde unos y otros tengan cabida.

En su afán pacífico de la atención a las personas sordas o con deficiencia auditiva, Clave es consciente de que la diferencia suscita inquietud porque lleva a uno a plantearse preguntas acerca de su propia forma de ser, actuar y estar. Admitir las diferencias no es más que otra forma de enriquecimiento personal y respeto tanto a los demás como a nosotros mismos.

Por eso, promover que esa unión haga más fuerza, para defender intereses comunes y adaptarse más gratamente a las dificultades y, lo más importante, para saber integrarse no sólo en la sociedad oyente, si no en cualquier otra sociedad, aunque no hable el mismo idioma o no tenga los mismos intereses.

No es una militancia en partidos políticos. Ni en una peña futbolera. Ni es un rencor llevado al extremo de antaño. Es, tan sólo, una pérdida profunda de oportunidades y posibilidades que se quedan excluidas por la pereza por adaptarse a otras personas o formas de comunicación. O por el famoso temor a lo diferente que ha castigado y castiga a muchísimos sectores de población que no se sitúan en la delimitación mayoritaria.

Esto es, lo que en líneas generales, podríamos denominar como, precisamente, la exclusión que como personas sordas o con deficiencia auditiva, no querríamos recibir en ningún momento por parte de las personas que sí oyen bien o no tiene problemas de audición.

Y no es tan complicado cuando las dos partes se muestran propicias al entendimiento. Quizás sólo se necesitan las ganas, los medios adecuados y el entorno que sea un territorio franco de intercambio de impresiones. Es decir, “Los viernes en Clave” y otras de las actividades que en esta asociación se llevan a cabo para promover la interrelación y cohesión de las personas con problemas auditivos, adoptando para ello las medidas de accesibilidad que sean oportunas para limar las diferencias y solventar mejor las barreras comunicativas.

No sólo sirve la tecnología o el empeño de terceros. Clave pone el espacio, los medios necesarios y el ambiente, pero es cuestión de uno abrirse a explorar otras posibilidades de comunicación porque después esta facilidad de adaptación servirá para abanderarse en otras muchas situaciones allá donde uno vaya, que no estarán totalmente configuradas a nuestras necesidades.