Archivo de August, 2016

¿Análisis de sangre para detectar la hipoacusia?

¿Pueden realizarse análisis de sangre para detectar pérdidas de audición? Parece ciencia ficción, pero el doctor Kourosh Parham, profesor asociado y director de investigación en la División de Otorrinolaringología de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) está investigando los biomarcadores que puedan alertar de la pérdida auditiva.

En la actualidad son las pruebas audiológicas las que sirven para detectar el problema en las primeras etapas. Parham ha presentado la solicitud de patente sobre un análisis de sangre que permite el diagnóstico precoz de la hipoacusia.

El investigador ha hallado que dos proteínas del oído interno se pueden detectar en pequeñas cantidades del flujo sanguíneo y que sus niveles están relacionados con trastornos del oído interno. Estas proteínas podrían servir potencialmente como biomarcadores sanguíneos para ayudar a mejorar la detección precoz y el diagnóstico de la pérdida auditiva. Su estudio indica que los cambios en los niveles de prestina (proteína vital para la sensibilidad auditiva de los mamíferos) en la sangre están vinculados con la pérdida de audición. Esta pérdida es detectada en los análisis antes que en los audiogramas.

El modelo de análisis de sangre del doctor Parham mide la prestina, la proteína liberada por las células ciliadas externas cuando se lesionan. La prestina se halla en el interior de las membranas celulares internas de las células ciliadas externas. Con un sencillo análisis se puede detectar el daño del oído interno y además calibrar la pérdida de la audición mediante la medición del nivel de esta proteína en la sangre. La investigación en laboratorio ya ha dado sus frutos. Ahora hacen falta los ensayos clínicos con humanos. Parham está decidido a seguir adelante.


Dos mejor que uno

Un reciente estudio ha confirmado que los niños sordos con implantes cocleares en los dos oídos pueden lograr idéntico nivel educativo que los alumnos con audición normal. Los estudiantes sordos de educación primaria con implante bilateral consiguen mejor resultado en los exámenes que aquellos que tienen sólo un implante, informa la investigación de la Universidad de Melbourne, en Australia.

Explica el informe que los niños con sordera profunda aprenden a un ritmo del 55-65% si se les compara con niños con audición normal. Pero aquellos a que les habían implantado dos implantes cocleares a edad temprana habían superado esa diferencia de aprendizaje. También confirma el estudio que cuanto antes se realicen los implantes mejores serán los resultados.

En nuestro país hay 4.000 niños con implante coclear y 6.000 adultos. La Fundación “Oír es Clave” y la asociación “Clave atención a la deficiencia auditiva” son firmes defensoras de la implantación bilateral para que los niños y adultos puedan oír en las mejores condiciones posibles. El acceso a la tecnología de los implantes más nuevos y a los accesorios de manera inmediata resulta una necesidad. Porque no es un gasto: los implantes cocleares reducen los costes en educación y servicios sociales.


La música y los riesgos de los conciertos

Uno de los atractivos del verano es la asistencia a conciertos. Disfrutar de la música puede ser un placer, pero hay que ser conscientes de los peligros que conlleva.

La exposición a ruidos elevados, como la música a todo volumen, puede ser el factor desencadenante de problemas auditivos. Las personas que acuden a conciertos o a discotecas incurren en más riesgos.

El umbral diurno de ruido que establece la Organización Mundial de la Salud es de 65 decibelios (dB). Para las noches la OMS marca unos niveles por debajo de 30 dB. El peligro comienza a partir de los 85dB. La exposición prolongada a altos niveles de ruido provoca lesiones que afectan a la audición.

Cuanto más alto es el sonido menor es el tiempo que transcurre en convertirse en peligroso. Un minuto de concierto puede bastar para dañar el oído. Las dos grandes herramientas de prevención para limitar estos daños son el uso de tapones y alejarse de la fuente sonora. Estas dos medidas resultan poco compatibles en la práctica con la asistencia a un concierto.

Hay que conocer los riesgos y por ejemplo salir del local o alejarse de las fuentes de ruido para que descansen los oídos. Separarse de los altavoces es una buena opción. Los empleados de discotecas ya usan tapones para reducir el impacto de la música alta.