Archivo de October, 2016

¿Se discrimina a los usuarios de implante coclear?

El 20% de personas con implantes cocleares afirma que ha sentido discriminación en su trabajo por su hipoacusia, según revela un estudio de la Clínica Universidad de Navarra publicado en la revista Acta Otorrinolaringológica Española (http://seorl.net/revista/). No obstante, la investigación remarca que el implante coclear dota a sus usuarios de mayor capacidad y satisfacción en la realización de su actividad profesional.

El estudio indica que dos tercios de estos pacientes estiman que sus relaciones interpersonales y su sociabilidad en el ambiente laboral mejoraron tras el implante. Hay que tener en cuenta que en determinadas circunstancias, las personas con discapacidad auditiva no tienen más remedio que adaptar su posición laboral, cambiar de trabajo, reducir su horario o dejar el empleo.

Según datos de la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España, en nuestro país hay 14.500 personas con un implante coclear, el 60% de ellos adultos y más de la mitad mujeres. Distintas investigaciones explican que la pérdida de audición incide en el desarrollo social, sobre todo si no es tratada. Entre los problemas que puede ocasionar se encuentran el aislamiento, la reducción de la actividad social o dificultad para comunicarse.

El 8 por ciento de la población española padece hipoacusia de cualquier grado, informa la SEORL, Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cuello (http://seorl.net/). Gracias al implante coclear y al desarrollo de las nuevas tecnologías, los niños implantados pueden integrarse de manera normal. Un reciente estudio de la Universidad de Melbourne (Australia) ha confirmado que los niños sordos con implantes cocleares en los dos oídos pueden lograr idéntico nivel educativo que los alumnos con audición normal.


Los mitos en torno al sordo

La ignorancia sobre la discapacidad auditiva lleva a gran parte de la población a usar expresiones erróneas y a abusar del tópico. Esos falsos mitos dificultan la integración del colectivo. Por eso la Confederación Estatal de Personal Sordas (CNSE) ha pedido acabar con este desconocimiento.

Esos errores proceden de ideas preconcebidas sobre la sordera, que agigantan la dificultad de la comunicación. Para empezar, las personas sordas no conforman un colectivo homogéneo: los hay que se comunican en lengua oral, los que lo que lo hacen con lengua de signos y otros que utilizan otros sistemas aumentativos de comunicación. También podemos encontrar dicha diversidad en el tipo de prótesis auditivas y en los productos de apoyo que utilizan.

Una de las expresiones más nocivas es la de “sordomudo”, concepto que a veces se utiliza para hablar de personas con sordera. No sólo es incorrecto y molesto, sino que además no se corresponde con la realidad. Otro falso mito es que las personas sordas pueden leer los labios en cualquier momento. Esta posibilidad es relativa y condicionada al lugar donde tiene lugar la comunicación, las habilidades lingüísticas y la vocalización del hablante entre otras.

Concha Díaz, presidenta de la CNSE, también aclara que la lengua de signos no es universal. De hecho en nuestro país coexisten dos lenguas oficiales, la lengua de signos española (LSE, Ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas) y la catalana (LSC, Ley 17/2010, de 3 de junio, de la lengua de signos catalana).

Reclama la CNSE más presencia de personas sordas en cine y televisión, el fomento de programación y series dirigidas y producidas por personas sordas y la participación activa en estos formatos en condiciones de accesibilidad. Además estima necesario el cumplimiento de la normativa sobre la incorporación de una lengua de signos y un subtitulado de calidad en los contenidos audiovisuales, con el objetivo de que los espectadores sordos puedan acceder a la información en igualdad de condiciones.


La importancia del diagnóstico

Una reciente investigación llevada a cabo por la Universidad de la Columbia Británica (UCB), en Canadá, revela que las personas entre 60 y 69 años con una pérdida auditiva no diagnosticada o sin tratar resultan más propensas a padecer aislamiento social y deterioro cognitivo. El estudio llega a incluso a tasar los porcentajes: por cada 10 dB de pérdida de sensibilidad auditiva, el riesgo de aislamiento social crecía un 52%.

Explica el informe, publicado en la revista Ear and Hearing, que los problemas auditivos no diagnosticados están relacionados con un deterioro cognitivo equivalente a casi cuatro años más de edad cronológica. Recogen los científicos para llegar a esta conclusión datos entre 1999 y 2010, referidos a la encuesta nacional de evaluación de la salud y nutrición, donde intervienen 5.000 personas al año en todo el territorio estadounidense.

Paul Mick, profesor de la UBC, señala que hay que tomar en cuenta estas cifras, pues el aislamiento social repercute en los índices de mortalidad, que son parecidos a los de alcohol y tabaco.

Que la pérdida de audición aceleraba el declive cognitivo de personas mayores ya lo había documentado la profesora Hélène Amieva, de la Universidad Victor Segalen en Burdeos, Francia. En este estudio se descubrió que la utilización de audífonos frenaba el deterioro.

Una investigación de la Universidad John Hopkins, en Estados Unidos, había expuesto que la pérdida de audición sin diagnosticar perjudica a las personas mayores, pues terminan siendo más propensas a la hospitalización y a sufrir depresión o momentos de inactividad.

Hay que insistir en el diagnóstico como punto de partida para evitar males mayores. La prevención es el concepto a manejar. Por eso las revisiones audiológicas resultan fundamentales. La Fundación Oír es Clave (www.fundacionoiresclave.org) evalúa la audición con los medios tecnológicos más punteros y asesora sobre las distintas opciones.


Gracias a la tecnología

Las empresas tecnológicas procuran investigar en aplicaciones que favorezcan los quehaceres cotidianos de las personas con discapacidad. Una de las últimas novedades, lanzada por Telefónica, es Movistar+5S, propuesta de contenidos accesibles para sordos y ciegos.

Consiste en una aplicación que se descarga a través de un smartphone o tablet Android o iOS. Se sincroniza con el contenido que se quiera disfrutar en la televisión, ordenador o consola. Detrás de esta aplicación están investigadores de la Universidad Carlos III y la empresa española WhatsCine. Este es un sistema ya implantado en cines antes de dar el salto a la televisión en Movistar+.

Con esta aplicación las personas sordas pueden seguir el subtitulado o ver la lengua de signos en su teléfono o tablet. Las personas ciegas pueden escuchar la audiodescripción de la película o serie sin que ello afecte al audio de otros espectadores gracias al uso de auriculares.

Desde esta pequeña ventana aplaudimos la colaboración entre las empresas y las asociaciones. En este caso han participado FIAPAS (Confederación española de familias de personas sordas), CERMI (Comité español de representantes de personas con discapacidad) y CNSE (Confederación Estatal de personas sordas).

Movistar ha incorporado además el servicio de subtitulado para sordos en la emisión de sus canales dedicados al cine y a las series. Canal+Estrenos, Canal+Acción, Canal+Comedia, Canal+DCine, Canal+Xtra, Canal+Series, Canal+Series Xtra y #O van a disponer de contenidos subtitulados para personas sordas en sus emisiones tanto para sus clientes de satélite como de IPTV (televisión on-line desde el dispositivo).


El ruido va contra la productividad

El ruido en el trabajo distrae y hace decaer la productividad. Según un estudio elaborado por la empresa Jabra, compañía especializada en tecnología de audio, el 35% de los empleados sufren interrupciones en su desempeño a causa de los compañeros que tienen a su alrededor. La dinámica de las empresas no ayuda. Los espacios abiertos donde se acumula un gran número de trabajadores dificultan el silencio. Existen distintas aplicaciones que sirven para conocer el nivel de ruido en una empresa.

Según un reciente estudio del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), los trabajadores expuestos a ruido ocupacional tienen cinco veces más riesgo de padecer problemas auditivos y tinnitus. NIOSH es la agencia federal estadounidense que realiza investigaciones y recomendaciones para prevenir lesiones, enfermedades y muertes en el entorno laboral.

Tras estudiar las dificultades auditivas y tinnitus en varias industrias del país, se llegó a la conclusión de que los empleados en contacto con el ruido sufrían las consecuencias: el 23% presentaba dificultades auditivas, el 15% tenía tinnitus/acúfenos y el 9% ambas afecciones.

Sin embargo, entre aquellos que no habían sufrido la exposición al ruido, solamente el 7% tenía problemas auditivos, el 5% padecía tinnitus y el 2% las dos. Los trabajadores del sector agrícola, forestal, pesquero y de caza presentaban un riesgo mayor de dificultades auditivas y acúfenos. También hay que añadir los trabajadores de fábricas de producción. En cambio, en el sector de la venta el riesgo es bastante menor. Este informe cifra en 22 millones de trabajadores los afectados en Estados Unidos por los perjuicios del ruido.

La pérdida de audición puede ocasionar accidentes laborales, pues estos empleados tienen dificultad para localizar el sonido e incluso de darse cuenta de las posibles señales de advertencia.


¿Cuáles son los tres factores de más riesgo para la pérdida de audición?

Son estos tiempos modernos de los que ya hablaba Charles Chaplin los que nos llevan deprisa, deprisa, tal vez a ninguna parte. El trabajo, el estilo de vida y nuestras actividades de ocio figuran entre los grandes peligros que pueden ocasionar pérdida de audición.

El trabajo

El llamado ruido ocupacional provoca en los trabajadores más expuestos hasta cinco veces más riesgos de padecer problemas auditivos y tinnitus. Pero hay profesiones que se llevan la palma, como el personal que trabaja en un aeropuerto en el control de tierra: el ruido de los aviones al despegar y aterrizar puede llegar a 140 dB. Otros empleos de riesgo por el uso de maquinaria pesada e instrumentos eléctricos son los mineros, los obreros de la construcción y los carpinteros. Y una ocupación en la que nunca pensamos y para los que tener y mantener una buena audición es fundamental, los músicos.

Estilo de vida

Los hábitos sociales y el estilo de vida inciden en la capacidad de oír. Por ejemplo, el sobrepeso en un adulto limita la escucha de sonidos de altas frecuencias. Pero hay otras malas costumbres, poco saludables, que influyen: el consumo de tabaco y alcohol. Según un estudio, los fumadores habituales presentan un 15% más riesgo de padecer pérdida de audición que los no fumadores.

Ocio

Las actividades que realizamos en nuestro tiempo libre también pueden ocasionar daños en la capacidad auditiva. De ellas, la música que atrona en los gimnasios llega a niveles de ruido entre 100 y 115 dB. En este sentido las clases de “spinning” son las que presentan más riesgo.


La caza y la sordera

Un reciente estudio ha revelado que el 54% de los cazadores sabe que existe una estrecha vinculación entre el ruido de las escopetas y la pérdida de audición. Pero no parece importarles las consecuencias. Entre aquellos que reconocen el riesgo de la sordera, un 64% ha decidido obviar el uso de sistemas de protección.

Las causas son variadas. El 30% afirma que no se siente cómodo cuando apunta y no oye los sonidos del entorno. El 24% lo desestima por su alto precio. El 14% dice que los sistemas de protección hacen sudar. Y el 12% no sabe de la relación entre exposición a ruidos extremos y sordera.

La Organización Mundial de la Salud explica que durante la práctica de la caza se llegan a superar los 150 decibelios. La llamada “sordera del cazador” es un daño crónico en el oído interno tras la exposición a sonidos traumáticos que exceden los 80 decibelios. Resulta fundamental adoptar medidas de prevención entre los muchos aficionados que hay en España.

Desde “Clave, atención a la deficiencia auditiva” aconsejamos a los cazadores que extremen el cuidado de sus audición y se protejan del daño que causan los disparos. En muchos casos, la pérdida auditiva derivada de esta práctica suele ir asociada con la edad. Las células ciliadas de la cóclea, que responden a las frecuencias altas del sonido, son las más afectadas por los disparos. Por eso se da una pérdida auditiva en las frecuencias agudas.

La mejor prevención consiste en usar protectores: pasivos, como los tapones, o activos con filtros que permiten al cazador oír los sonidos del entorno y protegerle ante el ruido del disparo. Lo mejor es acudir a un centro de adaptación protésica, como la Fundación Oír es Clave, donde se pueden adquirir protectores acústicos adaptados a las necesidades personales de cada uno.


Hay que cuidar a los docentes

Este 5 de octubre se celebra el Día Mundial de los Docentes. El trabajo de los profesores (maestros, como se decía antes) resulta vital para construir el futuro de un país, es trascendental para el desarrollo de niños y jóvenes. Por eso nos apena que cuando hay que ‘recortar’ el sector educativo siempre salga mal parado.

Los docentes sufren especialmente la contaminación acústica de las aulas hasta el punto de que una cuarta parte de los profesores en España padecen trastornos vocales, especialmente aquellos que imparten clase a alumnos pequeños. Es una especie de bucle. Con un ruido de 65 dB , el profesor tiene que hablar más alto y llega entonces a los 70-75 decibelios. Este sobreesfuerzo provoca lesiones como la disfonía.

Desgraciadamente, los factores de riesgo confluyen en las aulas españolas: ruido de fondo, mala acústica del ambiente, distancia amplia al hablar, calidad deficiente del aire, malos hábitos posturales y carga vocal en tiempo e intensidad. El exceso de ruido afecta también a los alumnos. Sólo una campaña a nivel estatal para limitar las consecuencias de la contaminación acústica en los colegios podría solucionar el problema.