Hablar sin escuchar

Escuchar y oir no es lo mismo. La diferencia radica, muchas veces, en el grado de atención (o de escuchar con atención lo que se oye) pero cuando se trata de las personas sordas esta realidad es bien diferente: se puede escuchar sin apenas oir (gracias a la lectura labial) y se puede oír sin poder escuchar, sin procesar lo que le entra a uno por los oídos o procesadores.

En más de una ocasión esta conjunción no conjuga y una persona sorda puede oir sin escuchar y escuchar sin oír. Oír palabras que no se reconocen (como si de otro idioma se tratase) y entender “con chuleta” (sin oir, con lectura labial) es cada vez más común en España.

En un ambiente de ajetreo y de varias personas, la dinámica puede hacer pensar a la persona sorda que los demás integrantes de esa conversación no hablan castellano, pues nosotros entendemos palabras que no figuran en el castellano o que no son desconocidas.

También puede darse el caso, dando una vuelta total al sentido de este artículo, que son las personas sordas las que no se hacen entender: que su oralidad se escapa del castellano tradicional y sus palabras toman otra forma, desconocida o descontrolada por los oyentes. Paciencia, tan sólo se necesita paciencia.

La pescadilla se muerde la cola aún más cuando, en un ejemplo fácil, diríamos que oyentes y sordos hablan en idiomas diferentes. El entendimiento y pronunciación de las mismas palabras varía en función a la calidad del lenguaje. Pero no es otro idioma.

El idioma, gran factor de diferenciación social, esgrime una fina barrera entre las personas que con aprendizaje e interés puede ser solventada. Pero también hace falta paciencia e integración, vocalización y claridad y sobre todo, mucho interés. Tanto interés como el que demuestra Cristina Salmerón en aprender inglés. Según informó el CERMI, esta joven denunció la inaccesibilidad para personas sordas de las pruebas de acceso a la Escuela Oficial de Idiomas y demandó, para poder superar las pruebas orales de inglés, un vídeo en donde una persona leyese el texto para ella apoyarse en la lectura labial. No sabemos si Salmerón oye o no lo suficiente para decir que “escucha”, pero sí sabemos que entiende, que se hace entender y que pelea por no ser una extraña en su propio país.

Aprender un idioma no será, a partir de ahora, una utopía para las personas sordas que cada día se enfrentan a un lenguaje aparentemente diferente al suyo: el de las personas oyentes, el de las palabras nuevas, las expresiones nunca utilizadas, el de los labios, el de la claridad y la versión resumida de qué es lo que habla el grupo de aparentes extranjeros del que se rodea en una comida familiar.

Ser extranjero, tener acento nunca fue menos importante en una sociedad en vías de globalización y en un país que es uno de los principales destinos de los inmigrantes (castellanohablantes o no) y cuyas barreras se ven apocadas con la existencia de la integración social. Un día, dentro de no mucho, el extranjero dejará de ser “el raro” para convertirse en el perfil de ciudadano medio, sea oyente o sordo y dando igual que su acento sea geográfico o educativo, intencionado o provocado. Querido o no.

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Comentarios

Yo también estoy segura que las personas con pérdida auditiva pueden aprender idiomas. Tanto por los estudios que conozco como por experiencia propia y de mi hijo.
Me gustaría saber más sobre el caso de Cristina Salmeron, si es posible.
Gracias, un abrazo, Dale

Por supuesto, que podemos aprender el idioma extranjero. Una cosa aprender la lectura y el aprendizaje y otra cosa es hablar y escuchar con los extranjeros. No es lo mismo.
Aunque domino perfectamente el lenguaje oral, en idioma español por supuesto, pero cuando estas en un ámbito familiar, con los amigos o en el trabajo cada una de ellas utilizamos con diferentes vocabularios y expresiones. En el ámbito familiar las conversaciones son más fluida y más agradable y sobre todo con apoyo. Con los amigos a veces pierdes las conversaciones pero también de que amigos tratamos, muchas veces he tenido amigos, o más bien colega, no hace el esfuerzo de repetir las conversaciones ni menos en un sitio donde hay ruidoso. Y en el trabajo dependiendo del tipo de trabajo, el lenguaje es mucho más formal, diferente, con más amplio de vocabulario y que una palabra puede significar de muchas maneras. Muchas veces he tenido que pedir a mi jefe que me haga una gráfica porque no entendía “que si el consorcio se aplicaba asi..”, “no se que colectivo asegurado..”, ect… Pero con el tiempo lo coges. La verdad es mucho esfuerzo y muchas veces llegas a casa con un cansancio mental que ni te apetece hablar. Por eso, muchas veces mi novia y yo hablamos por la mañana más que por la noche, no sería por eso. Puede ser o no puede ser. En serio, hablar es fácil pero escuchar no es nada fácil. Pero las cosas no acaban así, si no le entendemos hay que preguntar, si no lo preguntamos, qué aprendemos. Asi que mejor preguntar.

Aprender a oir, a escuchar, a vivir en un mundo cada vez menos individual y más globalizado es fundamental y posible para nuestros pequeños con pérdida auditiva. Los idiomas no sólo permiten comunicarse con personas de otros países son el vehículo que nos transporta a través de las culturas, que abre la mente y nos hace más inteligentes.Los estamos preparando para un futuro que ya está aquí, porque ellos pueden.

Es verdad que los idiomas nos permiten superar las barreras culturales, y claro que esto nos abre la puerta a nuevas oportunidades de seguir creciendo en lo individual y en lo colectivo.

yo soy muyyyy sorda, naci asi, y hablo perfectamente el espanol y aprendi el aleman, vivo en alemania y entiendo el ingles. Sin el aparato auditivo no oigo absolutamente nada, solo los ruidos de camiones y portazos. Si sabes leer puedes aprender hablar y dominar otros idiomas.

YO PIENSO QUE LA PERSONAS QUE NO PUEDEN ESCUCHAR NO ES JUSTO QUE NO PUEDAN HABLAR PORQUE ELLOS O ELLAS SON PERSONAS COMO NOSOTROS Y SI NO PUEDEN COMUNICARSE CON EL MUNDO EXTERIOR NO PUEDE SER UN SER HUMANO NORMAL COMO TODOS NOSOTROS

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