Más cine, por favor

A Guillermo le encanta el cine. Y lo prefiere en pantalla grande, en la butaca elegida. Sin palomitas ni refresco. Es un clásico. Desde niño le encanta acudir a las salas y ver los filmes de estreno. Tiene un gusto amplio y no se deja influir por los comentarios y las críticas que aparecen en los medios. Y lo disfruta mucho, sin obstáculos. Él mismo califica sus posibles problemas con los audífonos de moderados. En resumen, se lo pasa pipa en sus instantes de ocio y puede seguir la película sin ninguna molestia.

Hubo una época, la que coincidió con los momentos en que empezaba a perder audición, que prefería no realizar las actividades que hasta entonces eran habituales para él. Casi nunca salía de casa. Son unos años en los que apenas pisó una sala de cine. Tampoco quería ver la televisión. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías puede recuperar las películas que entonces se perdió.

De lo último que ha visto a él le gusta hablar de La forma del agua, del mexicano Guillermo del Toro, que acaba de recibir varios Oscar de la Academia de Hollywood. El monstruo protagonista de la cinta traba amistad con Elisa, muda por un trauma de la infancia, que se comunica a través del lenguaje de signos. No pudo por menos que acordarse de esos tiempos difíciles cuando aceptó que se estaba quedando sordo. A Guillermo le parece que todo lo que sirve para la comunicación es positivo, pero él descartó aprender esta manera de relacionarse con el mundo. Gracias a los audífonos pudo salvarse del silencio y la distorsión. Y así lo cuenta.


Queremos disfrutar de los espectáculos

Para las personas con discapacidad auditiva asistir al teatro, cine o a alguna sala de conciertos suele ser una experiencia negativa. Según una encuesta, el 94% de los preguntados afirmaron que no podían disfrutar de los espectáculos.

El estudio, realizado en el Reino Unido entre personas con distintos grados de discapacidad auditiva, indica una realidad. Además, el 83% mostró su descontento por la falta de unos recursos que podrían proporcionales una accesibilidad total.

Se trata solamente de unos sencillos ajustes. Por ejemplo, el 73% apuesta por reducir el ruido de fondo cuando hay diálogos para mejorar la experiencia. Dos tercios de los participantes (el 66%) ponen el énfasis en disponer de un sistema de asistencia a la escucha. El 77% prefiere bucles magnéticos en lugar de los sistemas infrarrojo o FM.

La encuesta también evaluó la experiencia con los empleados de las taquillas, el bar del local, acomodadores y atención al cliente. El aspecto más destacado en este apartado es proponer que los trabajadores de los centros hablen con claridad y frente al cliente.

Los encuestados señalaron como positivo reducir el ruido de fondo en las áreas donde se sirve comida (51%), las taquillas (48%) y el bar del local (46%). Otra sugerencia consiste en habilitar zonas de silencio para comer o beber y poder disfrutar de conversaciones con familia y amigos.

Desde esta ventana animamos a empresarios y administraciones central, autonómicas y municipales de locales de cine, teatro y música a seguir incorporando medidas de accesibilidad. Todos los lugares de ocio se unen al amplio listado que CLAVE ofrece en su web de los lugares accesibles en las distintas provincias españolas: Guía de Lugares Accesibles (https://goo.gl/zB1GqD). Queda camino por andar. La misión de todos es lograr la plena inclusión. Y el ocio en este sentido es capital.