Soy Diego

Diego nació con sordera profunda. Con seis años, es el más pequeño de tres hermanos. Su hermana Carmen también es sorda. El parto de Diego fue muy complicado y estuvieron en riesgo tanto su madre como él. El bebé no reaccionaba a los estímulos y Sofía se asustó. A los dos meses se confirmó el diagnóstico de sordera.

Los padres de Diego eran conscientes de que así podía ocurrir. El estudio genético señaló que había un 50% de posibilidades de que padeciera sordera. Con solo seis meses le practicaron un implante bilateral en la Clínica de Navarra. Sofía lo recuerda con espanto: “Fue durísimo. Los dos oídos en la misma cirugía, con cinco o seis horas de quirófano y reanimación”. Pero los problemas crecieron: “La primera revisión daba lecturas extrañas en la parte interna. Una partida de implantes como los de Diego estaban dando fallos”.

Con año y medio empezó a fallarle el implante. Pero durante la visita a la Clínica de Navarra le funcionaba. Costó objetivar que era un caso de prótesis fallida. A Sofía se la partió al alma al pensar que tenía que volver a operarse Diego. Pero se hizo y con éxito. Fue muy duro, pero el desarrollo posterior ha conseguido que aquellos momentos difíciles estén prácticamente olvidados.

Diego lleva con total naturalidad su discapacidad auditiva. Es un espíritu libre. Está muy unido a su hermana Carmen, que le ayuda con los deberes y con la lectura. Su hermana le acompaña a las sesiones de logopedia. También se lleva fantásticamente con su hermano mayor, Alfonso.


Técnica para diagnóstico precoz de alteraciones en el oído

Un equipo de investigadores de la Clínica Universidad de Navarra ha desarrollado una técnica que facilita el diagnóstico precoz de posibles alteraciones tempranas en el oído contralateral sin síntomas, como las que origina la enfermedad de Ménière. El método consiste en una resonancia magnética con contraste intravenoso. A las cuatro horas de su administración se puede visualizar el líquido alterado en el oído interno.

Los especialistas, de los servicios de Otorrinolaringología y Radiodiagnóstico del centro médico, usan para este procedimiento un equipo de resonancia magnética de 3 Teslas de potencia, la máxima permitida en la actualidad en el estudio del cuerpo humano. Es el único hospital que utiliza de manera habitual esta técnica para el diagnóstico de la patología.

Los síntomas de la enfermedad de Ménière son presión en el oído enfermo, pérdida de audición, percepción de ruido en el oído o acúfenos y vértigo. Afecta a dos de cada mil personas, sobre todo en el tramo de edad de 40 a 60 años. Todavía no se conocen las causas de esta dolencia aunque los estudios apuntan a alteraciones a nivel molecular.

La resonancia con contraste permite visualizar la existencia de dilatación del espacio endolinfático, lo que se conoce como hidrops endolinfático, característica que define la enfermedad de Ménière. En el oído normal, el líquido más abundante es la perilinfa, que con esta técnica se observa brillante. En el oído alterado, el líquido más abundante es el endolinfático, que no se tiñe con el contraste y se oscuro. Es un procedimiento de diagnóstico no invasivo y muy preciso.