Niños, al cole

El último centro de educación especial exclusivamente para sordos de Madrid cerró sus puertas en 2008. El modelo educativo no solo desde entonces, sino muchos años antes, obedece a una palabra que es más que un concepto, inclusión.

Carmen y Diego no son los únicos sordos en su colegio. Hay otro alumno, pero está en bachillerato. Ellos están perfectamente integrados y viven su sordera con absoluta normalidad. De hecho, a veces los demás no se dan cuenta de sus limitaciones.

Su hermano mayor, Alfonso, asiste al mismo centro. Carmen ha terminado segundo de Primaria con unas notas excelentes. Es muy querida entre sus compañeras. Diego ha acabado primero de Primaria. El curso le ha costado un poco más que a su hermana, pero también se hace querer. Todo el mundo en el colegio le conoce.

Sus padres decidieron que Carmen y Diego asistieran al mismo colegio de normo-oyentes donde iba su hermano. Sofía no oculta que los temores les asaltaron al principio, pero los niños han ido superando los obstáculos. La estimulación precoz de los niños sordos les facilita la escolarización y favorece el desarrollo del lenguaje. También la personalidad de los niños desempeña un papel importante en la integración en el ámbito educativo. Y Carmen y Diego tienen un carácter, cada uno con sus diferencias, que les abre las puertas.

Los implantes de Carmen y Diego les sitúan en una buena posición para alcanzar los mismos niveles que el resto de sus compañeros. Ahora están empezando, pero da la impresión de que poco a poco se irán comiendo el mundo.


Mi perro está sordo. ¿Cómo lo cuido?

Cuidar a un perro con sordera requiere pequeños conocimientos que pueden hacerle la vida más llevadera a la mascota. Con unos leves cambios en la rutina del animal puede resultar muy sencillo que nos atienda cuando le llamamos. Aparte de esas modificaciones, el perro sordo necesita idénticos cuidados que el resto.

Por eso precisa paseos diarios, juegos, visitas periódicas al veterinario y alimentación de calidad. En este caso, el cariño y la compañía son vitales para evitar su tristeza y aislamiento.

¿Pero cómo llamar su atención? Muy sencillo. Se la dan golosinas (de las especiales para perros) cada vez que deseemos que se acerque o para premiar algo que nos ha gustado. Estos “dulces” deben oler muy bien y estar muy ricos. No debe ir suelto cuando pasea aunque esté acostumbrado a acudir si se le enseña la golosina. No hay que olvidar llevarlo con correa.

Para que un perro sordo sepa que has llegado a casa se puede, por ejemplo, encender las luces. Aunque lo normal es que esté esperando y te pueda oler, si le facilitamos las cosas podrá vivir mucho más tranquilo.